Fecha

15 de Junio 2012

Bogotá, reconocida como una de las mejores ciudades latinoamericanas para hacer negocios

Rankings

En el 2010, Bogotá ocupó el octavo lugar en el escalafón de las mejores ciudades para hacer negocios en América Latina, en el marco del estudio anual de competitividad realizado por la revista chilena AméricaEconomía.

Por séptimo año consecutivo, la ciudad se consolidó como una de las de mayor potencial de atracción de inversión en la región. A pesar de que bajó de la sexta posición a la octava,  Bogotá hoy goza de una posición admirable, a un paso de ubicarse en el selecto grupo de las top five. ¿Qué debe hacer para posicionarse entre las primeras cinco?

El ranking de la revista, construido con base en la metodología y cálculo del Índice de Competitividad Urbana (ICUR), analiza variables cuantitativas y de percepción que las empresas y ejecutivos tienen en cuenta al momento de tomar la decisión de instalar sus operaciones en una ciudad.

Entre las variables que se consideran están la estructura macroeconómica y político-social del país en el que están inmersas las ciudades, la dinámica y fortaleza económica local, los servicios a las empresas, la calidad de vida, la seguridad, la conectividad física y digital, el capital intelectual y la sustentabilidad ambiental, entre otros.
 
Ahora bien, el estudio recurre a información en organismos internacionales, instituciones oficiales de cada país, la propia revista y los resultados de una encuesta aplicada a más de 1200 ejecutivos latinoamericanos. Dicha comunidad la constituyen hombres de negocios, quienes, por su condición de ejecutivos que viajan por Latinoamérica, su opinión y respuestas se consideran fundamentales para los resultados del ranking.
 
El sistema del ICUR es, según expertos en competitividad urbana, un sistema confiable y objetivo que asigna una ponderación a los factores de atractividad de una ciudad y permite hacer seguimiento a su evolución competitiva. No es fortuito que se dé importancia a los resultados de este estudio, pues año a año éste ha ido evolucionando para cubrir todos los aspectos que determinan la competitividad de las principales ciudades de la región.
 
Este año, una de las adiciones importantes a las temáticas fue la "emergente capacidad de la ciudades medianas para competir por la inversión internacional". Otra categoría con mucho peso en la calificación es la gestión urbana. Hoy, se le atribuye una buena gestión urbana a aquella administración que no se preocupa sólo por temas como el espacio físico, recursos humanos, legislación o acceso a energía eléctrica, sino también por el crecimiento urbano inclusivo con desarrollo sostenible.
 
Aunque las tres ciudades que encabezan la lista (Miami, Santiago y São Paulo) no suponen novedad, los resultados para varias ciudades son interesantes, como el ascenso de Rio de Janeiro y Ciudad de Panamá (puesto 5 y 7 respectivamente); el descenso de Buenos Aires y Lima (puesto 6 y 10 respectivamente), y el hecho de que Bogotá continúe siendo reconocida como una de las primeras opciones de América Latina para instalarse y hacer negocios, teniendo en cuenta que la competencia entre ciudades es cada vez mayor.  
 
Están pasando cosas muy interesantes en la región, dice Virgilio Barco, Director Ejecutivo de Invest in Bogota. Lima, por ejemplo, una de las ciudades que le pisan los talones a Bogotá en el ranking, ha evidenciado un avance significativo en su tamaño de mercado y en su dinamismo económico.

Montevideo, por su parte, se ha destacado en la evaluación de calidad de vida, seguridad y oferta de servicios a las empresas. En este escenario de competencia para atraer inversión, Bogotá no se ha quedado rezagada, así lo demuestra el hecho de superar este año a ciudades como San José de Costa Rica, Lima, Monterrey, Curitiba, entre otras. 
 
Los aspectos que se han identificado como claves en el posicionamiento de Bogotá son: mayor fortaleza económica, buena combinación entre calidad de vida, desarrollo profesional y potencial de negocios; mejor percepción de ciudad que agrega valor a los negocios; apoyo a empresarios y emprendedores; avances en conectividad física y de telecomunicaciones; aumento de la percepción de seguridad, reconocimiento de la calidad del capital humano y percepción positiva sobre políticas de sustentabilidad y descontaminación.

Estas variables sumadas a las iniciativas de estabilidad jurídica para el inversionista han aumentado la confianza y mejorado el clima de inversión en la ciudad.
 
Aun así, el objetivo para este año debe ser mejorar, principalmente, en tres asuntos que han mantenido a Bogotá fuera de los cinco primeros puestos del ranking. En primer lugar, hay que posicionar a la ciudad en el imaginario de los ejecutivos e inversionistas latinoamericanos.

Para este propósito, iniciativas como la que viene adelantando la Alcaldía Mayor e Invest in Bogota, de construcción de una “Marca – Ciudad”, buscan que la ciudad logre reconocimiento y diferenciación internacional, como ciudad atractiva para la inversión. Otra prioridad es continuar promoviendo las iniciativas para mejorar la percepción de seguridad, la cual se relaciona permanentemente con la calidad de vida. La última medida consiste en ampliar la oferta y calidad en su infraestructura física y de telecomunicaciones para los negocios.
 
De esta manera, Bogotá no debe descuidarse, sino trabajar conjuntamente con el sector público y privado, para potenciar sus fortalezas, abordar sus debilidades y conseguir diferenciarse de sus principales competidoras. Es de esperarse que, si se continúa trabajando en estos puntos que afectan indirectamente a otros indicadores, Bogotá logrará consolidar su visión de futuro, mejorar sus estándares de calidad de vida y perfilarse como una de las cinco mejores y más atractivas ciudades de América Latina para hacer negocios e invertir.